Si ya sabíamos que los cuadricópteros eran capaces de hacer botar pelotas de Ping Pong, ahora vemos que son capaces de hacer estás increíbles acrobacias.
Este vídeo muestra a dos cuadricópteros que son capaces, no sólo de equilibrar un péndulo invertido, sino también de lanzarlo y capturarlo en el aire.
Interesante robot creado en Francia pensado y diseñado para cuidar los viñedos.
Con 20 kilos y unas medidas de 50 de alto por 60 de ancho, es capaz de controlar y podar hasta 600 viñas cada día.
El Wall-Ye se basa en tecnología de seguimiento, inteligencia artificial y cartografía, reconoce las características de la planta, las captura y registra los datos. También memoriza cada planta, sincroniza seis cámaras y utiliza sus brazos para empuñar herramientas.
Lleva incorporado un mecanismo de seguridad diseñado para frustrar a los posibles intentos de robo, enviando una señal de socorro con su posición si esto sucediera.
Tiene un GPS, y si ésta se encuentra en un viñedo no se pondrá en marcha. También cuenta con un giroscopio que detecta si se ha levantado del suelo.
Hasta 30 kilómetros por hora es capaz de alcanzar este robot Cheetah (guepardo) y que forma parte de un proyecto militar de la agencia DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa).
Como se puede ver en el video, la espina dorsal del robot es flexible. Eso ayuda a la flexión intencional Cheetah correr rápidamente. Boston Dynamics, la agencia que está detrás de este proyecto espera que el robot algún día sea tan rápido como para alcanzar los 60 o 70 kilómetros por hora igual que la velocidad de un guepardo de carne y hueso.
DARPA no ha especificado exactamente qué aplicaciones militares tendrá. Pero además de las altas velocidades, la Agencia señala que el guepardo también está siendo diseñado para hacer zig-zag, perseguir y evadir. DARPA añade que Cheetah también podría ser útil para como respuesta de emergencia en extinción de incendios y en agricultura avanzada y de tránsito vehicular.
Honda acaba de sacar una versión nueva y mejorada de su robot humanoide ASIMO,
Mientras que ASIMO puede parecer más o menos lo mismo de antes, el nuevo modelo incluye varios avances. Para empezar, ASIMO, que es capaz ahora de moverse a 9 kilómetros por hora, ya no tiene que ser controlado por un humano, puede caminar y hacer cosas por su cuenta, teniendo en cuenta su entorno.
Su nuevo brazo y los mecanismos de la mano también le permiten realizar tareas delicadas y complejas como abrir una botella de agua y verterla en un vaso de papel, sin aplastarlo bajo la fuerza.
Parece que ASIMO pronto será capaz de hacer todo lo que un ser humano puede, sólo que mejor.
Por si alguien se pregunta a qué se dedica un ingeniero aeronáutico cuando está de baja por que tiene rota la muñeca, aquí tenemos la posible respuesta.
Se trata del caso de este ingeniero que ha creado un brazo robótico controlado por voz y con un precio por debajo de los 60 dólares. No sólo eso, sino que también ha decidido compartir su trabajo publicando el código y los tutoriales para que cualquiera que se anime pueda montarlo.
LittleDog está desarrollando en la University of Southern California en el marco de la iniciativa de la DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency).
Se trata de un robot de locomoción capaz de desenvolverse perfectamente a través del terreno rocoso, entre grietas, y subir y bajar escaleras de varias alturas.
LittleDog además, es capaz de aprender por si mismo y posee la capacidad de evaluar la diferencia entre un buen punto de apoyo y uno malo, ajustando los pasos en consecuencia.
Increible la capacidad de estos cuadricópteros en hacer botar una pelota de Ping Pong, localizando y anticipándose a la caída de la pelota cada vez para que caiga de manera que permanezca botando.
Esto lo han conseguido científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH), que disponen de su propia “Flying Machine Arena” (pista de pruebas para objetos voladores) donde realizan este tipo de pruebas.
Estamos acostumbrados a ver noticias de robots con impresionantes características futuristas o aquellos que pueden desempeñar tareas “humanas”.
Pero lo que verás en el vídeo, es raro de explicar… son pequeños robots voladores que pueden agruparse para formar uno más grande.
Esa es la manera sencilla de explicarlo, pero hay toda una gama de tecnologías e investigaciones detrás de este asunto.
Este proyecto de origen suizo se llama “Distributed Flight Array”, que aunque por el momento solo es un concepto, bien en futuro no lejano podría recrear escenas de Robotech.
Estos pequeños robots hexagonales, son independientes unos de otros, pero pueden comunicarse a través de sensores infrarrojos.
El equipo que compone este proyecto lo explican de esta manera: El Distributed Flight Array es una plataforma de vuelo que consiste en múltiples vehículos autónomos de una sola hélice, capaces de conducir, agruparse con sus compañeros, y volar de una manera coordinada. Una vez en vuelo se pasa el conjunto durante unos minutos, luego vuelve a caer al suelo, sólo para repetir el ciclo de nuevo”.
Es decir, cada pequeño “robot” cuenta con un sensor infrarrojo que recibe y transmite la ubicación, de esa manera se adaptan a las condiciones de vuelo corrigiendo cualquier inconveniente en el vuelo.
¿Qué propósito tiene este experimento? Al parecer lo que formarían estos pequeños módulos o robots sería indestructible, ya que si alguno de ellos fuera alcanzado y derribado, lo único que sucedería es que caerían para volver a formarse sin ningún desperfecto en la nueva unión.
Por el momento es solo una noticia que ha captado la atención mundial, pero que aún está en plena investigación.
Si te estás preguntando qué función cumple el pequeño robot de la foto, ni te lo puedes imaginar…
Este pequeño cibernético puede ser tu nuevo compañero de viaje. Lo puedes llamar AIDA, ya que esas son las siglas de su largo nombre “Affective Intelligent Driving Agent”.
Es un proyecto llevado a cabo por SENSEable City Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en participación con Audi y el laboratorio de investigación electrónica del Grupo Volkswagen en EE.UU.
Este pequeño amigo irá montado sobre el tablero de tu automóvil, ya que su función como lo indica su nombre es ser un Agente Inteligente Afectivo de Conducción. AIDA será el nexo entre tú como conductor y las circunstancias externas, proveyendo datos sobre las condiciones de tráfico, señales de alerta, también podrá sugerirnos zonas turísticas, centros comerciales o evitarnos desagradables momentos en el tráfico.
Esto es posible gracias a que va incorporando información en tiempo real en su sistema. Para lograr eso cuenta con sensores propios y en la parte exterior del auto que le permiten reunir información sobre las condiciones ambientales así como interpretar los estados de ánimo del conductor.
En menos de un mes AIDA puede registrar perfectamente la rutina del conductor, lo que lo convertirá en un experto indicando las mejores rutas para llegar a casa o al trabajo, si es conveniente tomar un atajo dependiendo del estado del tiempo o el tráfico. Conocerá nuestro itinerario de lugares favoritos por lo que podrá guiarnos hasta el restaurante, el cine, o nos llevará de compras al supermercado. Hasta estará pendiente del combustible, indicando al conductor la estación más cercana para abastecer el auto antes que quede en cero.
Pero no es solo un frío navegador GPS, sino que nuestro pequeño “Wall-E” puede demostrar rasgos amigables como sonreír, parpadear o indicar en su “cara” señales de alerta.
Si aún tienes dudas que puede ser el copiloto ideal, mira el video y conócelo un poco más.